Al observar la pequeña caja de madera que tenía frente a sí, se permitió dejar caer una lágrima de dolor ante su ausencia " mi amada Amanda " pensaba con tristeza, observó la habitación pequeña en la que se encontraba, la cama deshecha aún, las ropas en el suelo y las cortinas levemente cerradas. Armando se sentó en la sucia alfombra con la mirada perdida, acariciando la pequeña camisa rosa con un dejo de melancolía " mi amanda " susurraba de tanto en tanto, dejando las lagrimas libres por sus mejillas, ya sin pudor alguno... " nadie me verá " se dijo a sí mismo mientras trataba de pararse, seguir con su vida, continuar... pero fallando de forma miserable, ahogándose cada vez más en esa asquerosa necesidad de ver sus pertenencias y llorar. Armando recordaba esa última vez que la había visto, su sonrisa dulce, su cabello rubio enmarañado, sus ojos grandes y expresivos... " Diablos....", las lágrimas no cesaban y él no hacía más que hundir...
Moliendo papas, poniendo un poco de limón.