Tres semanas habían pasado desde aquella conversación que habría marcado un giro en los eventos venideros, la calma aparente se respiraba en cada una de las acciones del día a día, los días eran normales y repetitivos para todos, excepto para Catrina, quien desde hacía noches que no lograba dormir del todo bien, pensando y re-pensando en como comenzaría el ataque, como comenzaría a desencadenar las situaciones que en su mente se desarrollaban sin límites y con gran detalle - necesito ayuda- susurró de pronto al darse cuenta que sus intrincados planes necesitarían que más de una persona los llevara a cabo. Llegaba la tarde, un cálido viento mecía la copa de los árboles con total parsimonia, los niños jugaban en los parques y Catrina sólo caminaba sin rumbo por las calles haciendo anotaciones en su pequeña y desgastada libreta, nadie se percataba de ella, nadie siquiera la miraba cuando pasaba susurrando ecuaciones y planes al lado de las felices personas que pasaban a su lado ...
Moliendo papas, poniendo un poco de limón.