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Mostrando entradas de 2018

Rollos imaginarios

Cuando tenía como 6 años siempre me decían que era bonita, porque por alguna razón era delgadita, mi pelo era oscuro, mi rostro bien blanco y mis ojos muy café.  A los 12 o 13 años, cuando ya estaba más grande y desarrollándome me empezaron a sugerir "amablemente" que debía hacer más ejercicio porque estaba más gordita, eso se acompañaba de un "cuando eras chiquitita eras súper finita" y luego, un silencio. Con 15 años, mi mamá directamente me decía que debía adelgazar, que así no me veía bien, porque las mujeres deberían ser altas y delgadas... y como no era alta, debía ser delgada. Entonces dejé de comer y por semanas lo único que ingería era agua o té. Adelgacé. Mi mamá estaba orgullosa.  Cuando cumplí 17 volví a cambiar mi aspecto, subí de peso, estaba cansada de estar constantemente preocupada de si comía algo que me hacía o no engordar. Comenzó la época donde las posibilidades de tener pololo. Conocí gente. La gente se interesó en mi y yo no lo en...

Entiendo

Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo, Yo entiendo...

Niñitas bonitas

Cuando chiquitita nos enseñaban que debíamos ser lindas, dulces y tiernas, que debíamos ser señoritas, calladitas, educadas y siempre preocupadas por los demás.  Empezamos a entender que se nos pedía ser algo así como un objeto que se ve bonito en un estante, un accesorio caro que hay que cuidar para que dure por siempre, o al menos lo suficiente para ser visto y admirado por los demás.  Se supone que nos sentíamos importantes si alguien se giraba a mirarnos en la calle, el que alguien nos dijera algo era un alivio porque "eras bonita", entonces llamabas la atención. Se supone que eso nos gusta. Algunos piensan que nos encanta. Cuando obtenemos un trabajo se nos cuestiona constantemente, que la familia, que los hijos, que no sabes nada por que eres mujer, te preguntan si obtuviste el trabajo por acostarte con alguien o porque eres hijita de papá... o simplemente lo asocian a que tienes buenas tetas o buen poto.  Es brigido el momento en que estás estresad...

Dolía.

Estaba tan excitada que dolía.  Dolía su mirada, sus caricias no dadas, sus labios sobre su cuello mientras era besada tranquila y suavemente. No quería suavidad, no quería besos tranquilos, quería sentir sus manos en su cuerpo, en sus pechos, en su vientre con fuerza, con rudeza, necesitaba un tipo de amor diferente, solo un momento, sólo un segundo, necesitaba sentir que esas manos deseaban su piel más que el aire a los pulmones.  Un beso, dos besos, una caricia con deseo, él comienza a entender, ella suspira extasiada, es justo lo que necesitaba. Dolía, lo necesitaba ya, ahora, ella quería más, él también. Cortas miradas, ella gesticulaba palabras que no iba a decir, la voz no salía, él la tocaba, la besaba, la deseaba, ella sentía que moría, su cuerpo ardía, sus ojos se cerraban, su respiración se aceleraba.  Se miraron, se besaron... un ruido fuerte se escuchó en la lejanía de la noche, ella se sobresaltó, cerró los ojos con fuerza y cuando los abrió vio...

Tiempo Atrás

Extraño el tiempo en el que llegaba a casa y estaba vacía, poner música fuerte y cantar con toda el alma imaginando que lo hacía bien.  Extraño llegar y acostarme en el suelo, sin sacarme la ropa y dormirme hasta que se hacía de noche.  Extraño un poco tiempos anteriores. Aunque, en realidad no lo extraño nada.

Pasados

Él sólo la miraba con una expresión severa mientras que ella sonreía a sus amigas, consciente de todo lo que estaba por ocurrir. Él desvió la mirada y prometió que no se le iba a olvidar.

Introspección

Perdón por no reaccionar, cuando fue necesario. Perdón por no hablar, cuando debí. Perdón por no gritar, cuando dolía. Perdón por no llorar cuando quería. Perdón por callar todo el dolor. Perdón por intentar una y otra vez. Perdón por no pedir perdón. Simplemente perdón.

Tiempo prestado

Holacomoestanesperopuedanllamarsuatenciónahoraquetengoelmomentomegustariapoderdecirque... -Por favor, respira, podemos escucharte. Ah! Ok, gracias, entonces, lo que quería decir es... -Oh, lo siento, se acabó el tiempo. Cierre la puerta al salir. pero... -Buena tarde.

Bálsamo

"Cuanto daño te hizo el idiota ese", el comentario resonó en la habitación, las respiraciones se contuvieron y el tiempo pareció parar un segundo, nadie dijo nada y nadie exigió nada, la declaración fue tajante y un poco dolorosa, ella sólo estaba parada ahí en medio de la habitación a medio amoblar, mientras que él miraba por la ventana con el ceño fruncido, volviendo a respirar con cierta normalidad.  Las miradas se cruzaron un par de veces, nadie se atrevía a decir una palabra, el temor de arruinar más el momento era latente, ella respiraba con un poco de dificultad tratando de pasar desapercibida, él se estaba relajando de a poco.  Ella se acercó con paso lento y cansado a la cama, se sentó con ligereza, pero pronto se vio recostada, tapando su rostro con sus manos, esperando. No estaba llorando, no quería llorar, pero sentía esas palabras taladrar su cerebro, pensaba en eso, en el daño y como se sentía, pensaba en situaciones aleatorias, tratando de descifrar su...