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Tres puntos y coma.

El dolor es más que una simple ilusión, es un pequeño desencuentro entre tu cuerpo y la oscuridad, es el choque violento entre lo que conoces y eso que no imaginabas siquiera que pudiera existir.  Se muestra como un silencio que te llena las entrañas, que se mete por tu cuerpo y se mueve por tus venas, que te llena, te consume, te vacía y suelta en la nada, en esa oscuridad donde no se comprende que está arriba, que está abajo, donde flotas sin comprender como se puede escapar.  Y se siente que caes, que subes, que tocas el suelo y de pronto estás nuevamente en esa espiral, interminable, sin luz, con sombras y pequeños destellos de color, una brisa brillante que humedece tu rostro, que mueve tus labios y suena una queja silenciosa entre el grito mudo de miles de personas.  Ya no sientes nada aunque lo intentas y cada una de las cosas que dicen no las escuchas, no los ves, no quieres siquiera comer, porque la existencia duele como si fuera una daga que se enti...
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Las miradas

Betsabé caminaba por las calles en la oscuridad, mantenía su bolso cerca de sí, estaba un poco asustada por la falta de luz de ese día, pero además tenía un poco de frio. Era una noche oscura, sin luna y bastante nublada.  Su Uber la había dejado un par de calles antes de su casa, ella no quiso decir nada, solo pagó y bajó, no quería dar mayor problemas a ese amable caballero mayor que estaba viviendo a través de la conducción. Decidió caminar. Su chaqueta negra larga de lanilla y la bufanda de lana, le entregaba un poco de calor, sin embargo su quijada temblaba de forma constante sin poder evitarlo - es miedo o es frío - se preguntó internamente, caminando más rápido los pocos metros que la separaban de la puerta de su casa - es frio - sentenció en su cabeza mientras sacaba las llaves y se posicionaba frente a la puerta de su hogar - debe estar calentito adentro, que rico - pensó feliz, mientras la llave encajaba en su mecanismo interno y comenzaba a abrir la puerta a aquel...

No lo dije, lo pensé

Hola, cómo estás? Yo no estoy muy bien, lamento incomodarte, pero si no te lo digo me muero, que? No, no soy dramática, es solo que siento que me quiebro, si, puedo esperar... Pero, será mucho tiempo? Es que, me urge buscar una solución, si, a qué? Bueno, no sé, no creo que sea bueno sentirse así, sentir que se muere por dentro, que el alma se seca, que la vida se rompe, llorar sin lágrima, gritar sin gritar, no creo que esté bien eso, porque, no es normal, la vida no debería ser eso, la vida debería ser más... Si, que bueno, si, lo siento, dime, cuéntame de tus logros, dime lo perfecta que eres, muéstrame esos zapatos nuevos y como tus metas se cumplen, No, tranquila, tienes razón, exageré, no era para tanto, sólo era un dolor en el pecho, quizás me desesperé demasiado, no era para tanto, quizás sólo necesitaba aire... Oh, claro, tienes que ir a ese compromiso, no, tranqui, comprendo que la peluquería la tenías agendada hace una semana, que tonta soy, te estoy retrasando, v...

Rollos imaginarios

Cuando tenía como 6 años siempre me decían que era bonita, porque por alguna razón era delgadita, mi pelo era oscuro, mi rostro bien blanco y mis ojos muy café.  A los 12 o 13 años, cuando ya estaba más grande y desarrollándome me empezaron a sugerir "amablemente" que debía hacer más ejercicio porque estaba más gordita, eso se acompañaba de un "cuando eras chiquitita eras súper finita" y luego, un silencio. Con 15 años, mi mamá directamente me decía que debía adelgazar, que así no me veía bien, porque las mujeres deberían ser altas y delgadas... y como no era alta, debía ser delgada. Entonces dejé de comer y por semanas lo único que ingería era agua o té. Adelgacé. Mi mamá estaba orgullosa.  Cuando cumplí 17 volví a cambiar mi aspecto, subí de peso, estaba cansada de estar constantemente preocupada de si comía algo que me hacía o no engordar. Comenzó la época donde las posibilidades de tener pololo. Conocí gente. La gente se interesó en mi y yo no lo en...

Entiendo

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Niñitas bonitas

Cuando chiquitita nos enseñaban que debíamos ser lindas, dulces y tiernas, que debíamos ser señoritas, calladitas, educadas y siempre preocupadas por los demás.  Empezamos a entender que se nos pedía ser algo así como un objeto que se ve bonito en un estante, un accesorio caro que hay que cuidar para que dure por siempre, o al menos lo suficiente para ser visto y admirado por los demás.  Se supone que nos sentíamos importantes si alguien se giraba a mirarnos en la calle, el que alguien nos dijera algo era un alivio porque "eras bonita", entonces llamabas la atención. Se supone que eso nos gusta. Algunos piensan que nos encanta. Cuando obtenemos un trabajo se nos cuestiona constantemente, que la familia, que los hijos, que no sabes nada por que eres mujer, te preguntan si obtuviste el trabajo por acostarte con alguien o porque eres hijita de papá... o simplemente lo asocian a que tienes buenas tetas o buen poto.  Es brigido el momento en que estás estresad...

Dolía.

Estaba tan excitada que dolía.  Dolía su mirada, sus caricias no dadas, sus labios sobre su cuello mientras era besada tranquila y suavemente. No quería suavidad, no quería besos tranquilos, quería sentir sus manos en su cuerpo, en sus pechos, en su vientre con fuerza, con rudeza, necesitaba un tipo de amor diferente, solo un momento, sólo un segundo, necesitaba sentir que esas manos deseaban su piel más que el aire a los pulmones.  Un beso, dos besos, una caricia con deseo, él comienza a entender, ella suspira extasiada, es justo lo que necesitaba. Dolía, lo necesitaba ya, ahora, ella quería más, él también. Cortas miradas, ella gesticulaba palabras que no iba a decir, la voz no salía, él la tocaba, la besaba, la deseaba, ella sentía que moría, su cuerpo ardía, sus ojos se cerraban, su respiración se aceleraba.  Se miraron, se besaron... un ruido fuerte se escuchó en la lejanía de la noche, ella se sobresaltó, cerró los ojos con fuerza y cuando los abrió vio...