-Vamos, vamos!- gritó una chica notablemente exaltada mientras entraba a la pequeña habitación sólo iluminada por una vela sobre una mesa vieja y sucia.
Tras ella se sentían claramente los pasos de los demás chicos que corrian con la misma desesperación, pero ninguno entró al pequeño cuarto, en vez de eso, siguieron corriendo en otras variadas direcciones dispersandose de manera rápida.
"donde están" pensaba angustiada la chica que buscaba entre cajones algo con suma desesperación "mierda" se quejó mentalmente al romperse una de esas hermosas uñas que de hace tiempo iba cuidando "no hay tiempo de eso" se dijo conteniendo el llanto que amenazaba con bañar sus blancas mejillas "es idiota llorar por esto!" se regañó al ver que unas cuantas escurridizas que lograron colarse por sus largas pestañas.
Las lágrimas pronto incrementaron al escuchar pasos dentro de la habitación, quedos sollosos trataban de convertirse en gritos y el nerviosismo hacias que sus manos temblaran de manera casi anormal "dios" pensó al sentir como se acercaba, pero no se movió, su cuerpo no se lo permitía; de manera inconciente soltó el cajón de madera que sostenía desde que sintío a aquel hombre entrar y cerró los ojos con fuerza al sentir una mano en un hombro.
"no" rogó "no" pensó -NO!- gritó por fin al ser levantada de pronto de manera brusca y sacada de la habitación -NO, NO, NO!- gritaba mientras pegaba con sus puños a la espalda del hombre y pataleaba como si en una piscina se encontrase.
-Es lo mejor para ti- la voz grave del hombre y el tono de preocupación mezclado con exasperación hicieron que la chica se calmara y se dejara llevar.
-No quiero ir- susurró ella cuando ya iban en el lujoso auto en medio de la carretera sabiendo que sería escuchada por su receptor.
-Es lo mejor para ti- volvió a repetir el hombre al tiempo que pasaba una curva y se perdía en la oscura noche de invierno camino a ese hospital que sabía sería el último lugar esa pequeña niña visitara.
Tras ella se sentían claramente los pasos de los demás chicos que corrian con la misma desesperación, pero ninguno entró al pequeño cuarto, en vez de eso, siguieron corriendo en otras variadas direcciones dispersandose de manera rápida.
"donde están" pensaba angustiada la chica que buscaba entre cajones algo con suma desesperación "mierda" se quejó mentalmente al romperse una de esas hermosas uñas que de hace tiempo iba cuidando "no hay tiempo de eso" se dijo conteniendo el llanto que amenazaba con bañar sus blancas mejillas "es idiota llorar por esto!" se regañó al ver que unas cuantas escurridizas que lograron colarse por sus largas pestañas.
Las lágrimas pronto incrementaron al escuchar pasos dentro de la habitación, quedos sollosos trataban de convertirse en gritos y el nerviosismo hacias que sus manos temblaran de manera casi anormal "dios" pensó al sentir como se acercaba, pero no se movió, su cuerpo no se lo permitía; de manera inconciente soltó el cajón de madera que sostenía desde que sintío a aquel hombre entrar y cerró los ojos con fuerza al sentir una mano en un hombro.
"no" rogó "no" pensó -NO!- gritó por fin al ser levantada de pronto de manera brusca y sacada de la habitación -NO, NO, NO!- gritaba mientras pegaba con sus puños a la espalda del hombre y pataleaba como si en una piscina se encontrase.
-Es lo mejor para ti- la voz grave del hombre y el tono de preocupación mezclado con exasperación hicieron que la chica se calmara y se dejara llevar.
-No quiero ir- susurró ella cuando ya iban en el lujoso auto en medio de la carretera sabiendo que sería escuchada por su receptor.
-Es lo mejor para ti- volvió a repetir el hombre al tiempo que pasaba una curva y se perdía en la oscura noche de invierno camino a ese hospital que sabía sería el último lugar esa pequeña niña visitara.
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