Y de pronto esa pequeña de mirada perdida se dio cuenta que la soledad se la fue comiendo de a poco, como un diminuto cáncer que creció a medida que ella se quedó.
que me pasó - el susurro apenas audible le hizo daño al salir de la garganta, los movimientos lentos y tortuosos para sus desgastadas articulaciones impedían que sus esfuerzos por salir de la cama en la que estaba tendida fueran satisfactorios.
mi vida se va en un segundo - se atrevió a pensar mientras cerraba los ojos pensando en esos días de lejana felicidad; Todos sabíamos que ella daría lo que fuera por otra oportunidad, que por volver a esos tiempos daría el alma si no la hubiese vendido ya.
Tan joven y tan rota. me veo como una anciana - la pequeña abre sus ojos ojerosos y mirando la pared llora como hace días no lo hacía.
No son años los que pasaron por ella, son sólo unos meses... meses que se llevaron su juventud, meses que se llevaron su vitalidad.
Y de pronto, entre los llantos y los lamentos se da cuenta, que quizás las cosas no sean su culpa, que fueron por primera vez los otros, que por primera vez debió seguir en lugar de derrumbarse en ese oscuro y frío lugar.
Todos sabemos que quiere regresar, que se quiere levantar y quiere resucitar.
Les ofrezco lo que queda - y nos habla directamente, no sabe donde estamos, pero sabe la miramos.
Y vemos lo que hace meses esperábamos, con esfuerzo y quejas quedas se levanta hasta poder sentarse, con sus manos cansadas y secas peina su seco cabello y sus ojos sin brillo alguno recorren el pequeño lugar en busca de una señal, de una afirmación a su ofrenda a cambio de una nueva oportunidad.
Nos acercamos y en su oído susurramos sí; listo, era eso lo que necesitaba, su sonrisa volvió por unos minutos y su perspectiva cambió, desde ahora todo iba a ser diferente.
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