Y de pronto todas las barreras de arena que se construyeron para salvar a la niña del frío del agua a la orilla del mar... se derrumbaron a causa de las pisadas de los despistados caminantes que a esa hora pasaban por la playa.
¡Nunca sabrán que su conversación y descuido arruinaron el mundo de la pequeña Amaranta quien ahora temblaba empapada a la orilla del mar!
¿Y por qué no se sentó lejos del agua?
Mi querido lector, si yo supiera la respuesta... no estaría viendo como la niña tiembla de frío.
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