Tres semanas habían pasado desde aquella conversación que habría marcado un giro en los eventos venideros, la calma aparente se respiraba en cada una de las acciones del día a día, los días eran normales y repetitivos para todos, excepto para Catrina, quien desde hacía noches que no lograba dormir del todo bien, pensando y re-pensando en como comenzaría el ataque, como comenzaría a desencadenar las situaciones que en su mente se desarrollaban sin límites y con gran detalle -necesito ayuda- susurró de pronto al darse cuenta que sus intrincados planes necesitarían que más de una persona los llevara a cabo.
Llegaba la tarde, un cálido viento mecía la copa de los árboles con total parsimonia, los niños jugaban en los parques y Catrina sólo caminaba sin rumbo por las calles haciendo anotaciones en su pequeña y desgastada libreta, nadie se percataba de ella, nadie siquiera la miraba cuando pasaba susurrando ecuaciones y planes al lado de las felices personas que pasaban a su lado -soy un nadie- pensó tristemente por un segundo antes de volver a pensar en que la esquina del parque de juegos era el lugar indicado para hacer algo, no sabía qué, pero hacer algo al fin y al cabo -anotado-.
Era lunes otra vez, cuatro semanas se consolidaban en ese momento justo, abrió los ojos con desanimo, miró por la ventana, era un día nublado y muy frío, miró la hora, 7.30 de la mañana, ¿faltaría otra semana a la universidad? o ¿por fin saldría de su casa con otra intensión que no fuera crear extraños y complicados planes a elaborar?, cerró los ojos un momento, tapó su cabeza con las mantas y suspiró... no supo cuanto tiempo pasó, pero cuando consideró que era hora de pararse se dio cuenta que se le había hecho tarde -empecé mal- pensó para sí misma, aún así no se sentía culpable, podría dedicar el día a revisar las indicaciones que tenía anotadas en diferentes partes, unir lugares y realizar coartadas si es que éstas fueran necesarias en un futuro.
Se levantó con calma, fue hasta la cocina y puso el agua para hacer un té, prendió la televisión y de manera despreocupada deambuló por el lugar esperando todo estuviera listo, las noticias y programas no nutrían en lo más mínimo sus intereses y el día no ayudaba a activar la menta de la joven que aún tenía los ojos medio cerrados y el pelo enmarañado.
Se dirigió a su habitación completamente dispuesta a seguir su ardua tarea trazando caminos y metas imaginarias hasta que una llamada la distrajo y desganada contestó -diga?- su mejor amiga Harriet hablaba apresuradamente por el otro lado de la línea, haciendo muchísimas preguntas sin dejar tiempo para que Catrina pudiese contestar, pasada una hora de un largo y tedioso monólogo por parte de Harriet, es Catrina quien habla y susurra -debería colgar, debo hacer otras cosas- ante estas palabras su amiga ríe de forma escandalosa y con un tono un poco desdeñoso comenta - ¿hacer qué? ¿inventar e inventar planes que nunca realizarás?- los ojos de la pelinegra se abrieron de sorpresa y en su mente se formulaban rápidas preguntas mientras su respiración se agitaba, Harriet volvía a reír -no seas loca, no te estoy espiando... es sólo que la última vez que te vi, revisé esa libretita tuya cuando fuiste al baño, es que estaba muy preocupada y al ver eso, sólo pensé que estabas pasando por un momento raro y era tu forma de sobrellevarlo, no te angusties- pero catrina estaba al borde de las lágrimas, no podía concebir que tanto trabajo fuera descubierto tan pronto, por más que ella se había esforzado en mantenerlo en secreto, en cierta manera se sentía tan bien de ser invisible para los demás, esa vez en la calle a parte de la pena, había sentido una felicidad inmensa, nadie sabría lo que estaba planeando, bueno, hasta ahora, respiró profundo y como pudo sacó la voz para responder un -tienes razón, son planes estúpidos, no te preocupes, ahora debo irme, adiós- y antes de que su amiga pudiera siquiera responder ella ya había colgado.
Se sintió incómoda, observada, ella sabía... y si ella sabía quizás cuantos más lo haría, ¡cuanto más tendrían consciencia de sus planes!
Bajó las escaleras con rapidez y descuido, casi tropezó en el último escalón, corrió a la puerta principal y la cerró con llave, continuó su recorrido a la sala de estar y cerró las ventanas y sus respectivas cortinas, llegó a la cocina e hizo lo propio, se aseguró que todo estuviese completamente protegido, cerrado... tenía miedo; corrió a su habitación, cerrando puertas, ventanas y cortinas a su paso, de pronto la casa estaba oscura, no se escuchaba ningún ruido además de la apresurada respiración de la chica que sentada en el sueño lloraba mientras apretada fuertemente los dientes.
-un plan estúpido, que no se llevará a cabo- susurraba de vez en vez entre suspiro y suspiro, había caído la noche.
Tienes talento cochina :D
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