Estaba tan excitada que dolía.
Dolía su mirada, sus caricias no dadas, sus labios sobre su cuello mientras era besada tranquila y suavemente. No quería suavidad, no quería besos tranquilos, quería sentir sus manos en su cuerpo, en sus pechos, en su vientre con fuerza, con rudeza, necesitaba un tipo de amor diferente, solo un momento, sólo un segundo, necesitaba sentir que esas manos deseaban su piel más que el aire a los pulmones.
Un beso, dos besos, una caricia con deseo, él comienza a entender, ella suspira extasiada, es justo lo que necesitaba. Dolía, lo necesitaba ya, ahora, ella quería más, él también. Cortas miradas, ella gesticulaba palabras que no iba a decir, la voz no salía, él la tocaba, la besaba, la deseaba, ella sentía que moría, su cuerpo ardía, sus ojos se cerraban, su respiración se aceleraba.
Se miraron, se besaron... un ruido fuerte se escuchó en la lejanía de la noche, ella se sobresaltó, cerró los ojos con fuerza y cuando los abrió vio que estaba sola, dolorida y cansada.
Dolía, en todos los sentidos.
Dolía.
Suspiró con pesar, volvió a dormir esperando volver a soñar.
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