Cuando chiquitita nos enseñaban que debíamos ser lindas, dulces y tiernas, que debíamos ser señoritas, calladitas, educadas y siempre preocupadas por los demás.
Empezamos a entender que se nos pedía ser algo así como un objeto que se ve bonito en un estante, un accesorio caro que hay que cuidar para que dure por siempre, o al menos lo suficiente para ser visto y admirado por los demás.
Se supone que nos sentíamos importantes si alguien se giraba a mirarnos en la calle, el que alguien nos dijera algo era un alivio porque "eras bonita", entonces llamabas la atención. Se supone que eso nos gusta. Algunos piensan que nos encanta.
Cuando obtenemos un trabajo se nos cuestiona constantemente, que la familia, que los hijos, que no sabes nada por que eres mujer, te preguntan si obtuviste el trabajo por acostarte con alguien o porque eres hijita de papá... o simplemente lo asocian a que tienes buenas tetas o buen poto.
Es brigido el momento en que estás estresada, cansada o malgenio, por que inmediatamente significa que te falta sexo o quizás es la regla, andas hormonal o no te dieron lo que querías y estás haciendo un berrinche... porque, obviamente no es normal que no seas contenedora, amable y dulce.
Uff! Y la familia! de los 25 en adelante las preguntas constantes del "cuando te vas a casar" o "ya po, y los hijos", "Se te va a ir el tren" no faltan, es como el pan de cada día en reuniones familiares que solo terminan en un mal recuerdo.
Luego de estos pequeños ejemplos tan cotidianos , ponte a pensar en cada una de las cosas que sabes, en cada instante en tu vida del que haz aprendido y en como esto hace que tu forma de conocer el mundo se constituya.
¿Cómo nos ves a nosotras las mujeres en cada una de las imágenes que vienen a tu mente?, ¿somos la mujer contenedora?, ¿la amable?, ¿la linda?, ¿la objeto? o ¿la que merece respeto?
Personalmente ya me cansé de ser la linda y amable mujer, que siempre entiende y contiene. Me putea un poco las expectativas sociales sobre mis hombros, a veces quiero mandar a todos a la cresta, putear un buen rato y ser brutalmente grosera con todos... el problema es que estoy tan inmersa en este régimen patriarcal, que cosas tan simples como las que puse al inicio, a veces me son invisibles.
No más silencio, no más pasividad, no más invisibilización de estas cosas que están mal.
P.D: Sí, siento orgullo por todo lo que se ha desarrollado, por las mujeres que luchan y por las que se dan cuenta. Paso a pasito nos abriremos camino. Paciencia.
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