Nombre: Intentos de Escape
Nadie se dio cuenta de su escape, nadie se percató que esas herméticas habitaciones, blancas e impersonales estaban vacías.
-Hemos escapado- Susurró una de las cuatro chicas que corrían de manera desesperada fuera de la que fue su celda por años.
-Aún no digas nada, primero debemos salir- Dijo otra, la más alta de todas.
A lo lejos en aquel monótono corredor se pudo ver una puerta que las llevaría a esa ansiada libertad, esa con la que sólo en las noches podían soñar.
Corrieron más rápido, querían hacer pronto su deseo realidad y cuando por fin a la destino llegaban, unos gritos y alamas comenzaron a sonar.
-Demonios- gritó otra de las chicas, y tomando la mano de la que tenía más cerca corrió hasta esa salida que estaba a solo pasos, pero algo pasó que hizo que se estrellaran rápidamente con la realidad.
-Está cerrado- susurró más para sí que para las demás que expectantes miraban.
-Está cerrado! -Gritó aferrando con fuerzas la mano de la chica que a su lado se encontraba.
Los gritos y las alarmas no callaban nunca y pronto se vieron rodeadas por miles de guardias que divertidos las miraban, con palos en sus manos y esos horribles chalecos blancos que a las chicas tanto incomodaban.
-No quiero- sollozó la más baja escondiendo su rostro en el pecho de la más alta que a su lado temblaba viendo como esos hombres se acercaban a ella con esas horribles sonrisas en sus rostros.
-Juliet- Susurró la chica a la que le tenían aferrada la mano -debemos correr- dijo bajo, no quería que ellos escucharan, lo único que había en su mente era salvar a las que eran su familia.
Y por fin los guardias dejaron de hacerse esperar y en segundos ya todas estaban inmovilizadas con sus manos tras la espalda y su cuerpo apresado entre la pared.
Lo último que escuchó Helena fue a sus amigas gritar y a Juliet soltar su mano.
Despertaron como todas las mañanas en esas habitaciones frías e impersonales, blancas y herméticas, encerradas como siempre, como cada día.
-Ya no lo soporto más-susurró carolina, la más baja del grupo que estaba frente a esa ventana que siempre se mantenía cerrada.
-Crees que yo estoy feliz?- le decía su compañera de encierro, Alex, la más alta que paseaba desesperada por aquel pequeño lugar -que demonios salió mal- susurró dejándose caer en el incómodo mueble que le servía de cama.
-No lo sé, calculamos mal-dijo Carolina sentándose a su lado mirando el suelo.
La habitación contigua a esa estaba en condiciones iguales, las chicas hablaban de que podría haber salido mal, Juliet daba vueltas sin parar mientras Helena miraba indiferente la nada del reducido lugar.
La desesperación se hizo presente al analizar los puntos en su contra, el historial de las chicas no era el más limpio que digamos, después de varios años en aquel manicomnio, mala conducta, planes de fuga y el posterior acto fallido hizo que se dieran cuenta de su crítica situación.
-Vamos a morir- susurró Juliet parándose frente a Helena con lágrimas en sus ojos a lo que está reaccionó levantándose y abrazándola con fuerza -Eso no va a pasar- susurró contra su cabello.
Helena era la más centrada de las cuatro y la más fría analizando los sucesos, sabía perfectamente que no iban a morir, pero un gran castigo les llegaría por sus actos.
-Vamos a estar bien- se dijo a si misma y esperando que su seguridad se trasmitiera a su amiga y a las que en la otra habitación debían estar en la misma situación.
A las chicas les esperaban largos años encerradas.
Nadie se dio cuenta de su escape, nadie se percató que esas herméticas habitaciones, blancas e impersonales estaban vacías.
-Hemos escapado- Susurró una de las cuatro chicas que corrían de manera desesperada fuera de la que fue su celda por años.
-Aún no digas nada, primero debemos salir- Dijo otra, la más alta de todas.
A lo lejos en aquel monótono corredor se pudo ver una puerta que las llevaría a esa ansiada libertad, esa con la que sólo en las noches podían soñar.
Corrieron más rápido, querían hacer pronto su deseo realidad y cuando por fin a la destino llegaban, unos gritos y alamas comenzaron a sonar.
-Demonios- gritó otra de las chicas, y tomando la mano de la que tenía más cerca corrió hasta esa salida que estaba a solo pasos, pero algo pasó que hizo que se estrellaran rápidamente con la realidad.
-Está cerrado- susurró más para sí que para las demás que expectantes miraban.
-Está cerrado! -Gritó aferrando con fuerzas la mano de la chica que a su lado se encontraba.
Los gritos y las alarmas no callaban nunca y pronto se vieron rodeadas por miles de guardias que divertidos las miraban, con palos en sus manos y esos horribles chalecos blancos que a las chicas tanto incomodaban.
-No quiero- sollozó la más baja escondiendo su rostro en el pecho de la más alta que a su lado temblaba viendo como esos hombres se acercaban a ella con esas horribles sonrisas en sus rostros.
-Juliet- Susurró la chica a la que le tenían aferrada la mano -debemos correr- dijo bajo, no quería que ellos escucharan, lo único que había en su mente era salvar a las que eran su familia.
Y por fin los guardias dejaron de hacerse esperar y en segundos ya todas estaban inmovilizadas con sus manos tras la espalda y su cuerpo apresado entre la pared.
Lo último que escuchó Helena fue a sus amigas gritar y a Juliet soltar su mano.
Despertaron como todas las mañanas en esas habitaciones frías e impersonales, blancas y herméticas, encerradas como siempre, como cada día.
-Ya no lo soporto más-susurró carolina, la más baja del grupo que estaba frente a esa ventana que siempre se mantenía cerrada.
-Crees que yo estoy feliz?- le decía su compañera de encierro, Alex, la más alta que paseaba desesperada por aquel pequeño lugar -que demonios salió mal- susurró dejándose caer en el incómodo mueble que le servía de cama.
-No lo sé, calculamos mal-dijo Carolina sentándose a su lado mirando el suelo.
La habitación contigua a esa estaba en condiciones iguales, las chicas hablaban de que podría haber salido mal, Juliet daba vueltas sin parar mientras Helena miraba indiferente la nada del reducido lugar.
La desesperación se hizo presente al analizar los puntos en su contra, el historial de las chicas no era el más limpio que digamos, después de varios años en aquel manicomnio, mala conducta, planes de fuga y el posterior acto fallido hizo que se dieran cuenta de su crítica situación.
-Vamos a morir- susurró Juliet parándose frente a Helena con lágrimas en sus ojos a lo que está reaccionó levantándose y abrazándola con fuerza -Eso no va a pasar- susurró contra su cabello.
Helena era la más centrada de las cuatro y la más fría analizando los sucesos, sabía perfectamente que no iban a morir, pero un gran castigo les llegaría por sus actos.
-Vamos a estar bien- se dijo a si misma y esperando que su seguridad se trasmitiera a su amiga y a las que en la otra habitación debían estar en la misma situación.
A las chicas les esperaban largos años encerradas.
quedo pero bccn! yujuuuuu si si si sigue con el otro capituloooo...te quiero fran :):) besitos
ResponderEliminarO__O juliet a vuelto!
ResponderEliminary yo que tenia listo el guion de:
¿donde esta juliet? "a todos nos puede suceder"
XD
oye te voy a demandar por plagio!!!
ResponderEliminarestas usando los nombres de mis personajes ¬¬
me voy a vengar
te voy a matar pronto muajajajajaja XD
jajaj si, plagio los personajes.. aunque demanda ala javiera... ella fue la que dio la idea xDDD
ResponderEliminaroye, si = vamos a escribir "Donde está Juliet? a Todos nos puede suceder" XDDD
no se porqe me tinca qe la mas baja soy yo xd asi una tincada loca xd
ResponderEliminarme gusto pero tengo una peqeña critica 88 qeria seguir leyendo *-* me cortaste la inspiracion asi yaaa apurate y continuala xd
yo no continuo historias lo sabias cierto?, la última que fue con continuación quedó estancada en el capitulo 4 XDD
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