El pequeño objeto de metal hirió la piel que tenia a su alcance, la que ella ponía a su alcance, un pequeño quejido fue lo único que salió de sus labios.
Las gotas de sangre caían al suelo del baño, manchando las blancas baldosas mientras se mezclaban con las cristalinas lágrimas que de sus ojos salían.
-Porqué...?- preguntó al viento mientras esperaba que todo terminara.
Otro corte, un corte profundo que hizo que más lágrimas salieran y que la sangre esta vez manchara su ropa también.
-Sálvame- susurró mientras trataba de levantarse del suelo, apoyándose en el inodoro y llegando lentamente al espejo donde se paró y miró su pálido rostro -Patético- dijo y con la navaja en mano rompió el espejo.
De pronto lo que tanto esperaba comenzó a suceder y todo se volvio extraño para ella, la habitación daba vueltas y los sentidos le comenzaron a fallar haciendo que repentinamente cayera al suelo -Por fin... Adiós- dijo mientras cerraba los ojos... sólo quería dormir, quería descansar y nunca despertar, pero algo no la dejó, un ruido fuerte y unos brazos que la tomaban y la dejaban con cuidado en la cama, sentia algo molesto en sus brazos y se percató de que algo hacia presión en sus heridas, le dolía, quería gritar que la dejara, que dejara que durmiera para siempre, pero seguían haciendo el intento.
-De... déjame- dijo en un hilo de voz y con un movimiento trató de soltarse como pudo, pero no lo logró y lo que consiguió fue una dosis extra de dolor.
-No me dejes por favor- por fin escuchaba una voz, una voz que desde siempre esperó escuchar cerca suyo -Demasiado... tar...tarde- logró susurrar con esfuerzo mientras sus ojos con una sonrisa esta vez en sus labios se cerraban durmiéndose en los brazos del culpable de sus males y alegrías, al que alguna vez llamó el amor de su vida.
Las gotas de sangre caían al suelo del baño, manchando las blancas baldosas mientras se mezclaban con las cristalinas lágrimas que de sus ojos salían.
-Porqué...?- preguntó al viento mientras esperaba que todo terminara.
Otro corte, un corte profundo que hizo que más lágrimas salieran y que la sangre esta vez manchara su ropa también.
-Sálvame- susurró mientras trataba de levantarse del suelo, apoyándose en el inodoro y llegando lentamente al espejo donde se paró y miró su pálido rostro -Patético- dijo y con la navaja en mano rompió el espejo.
De pronto lo que tanto esperaba comenzó a suceder y todo se volvio extraño para ella, la habitación daba vueltas y los sentidos le comenzaron a fallar haciendo que repentinamente cayera al suelo -Por fin... Adiós- dijo mientras cerraba los ojos... sólo quería dormir, quería descansar y nunca despertar, pero algo no la dejó, un ruido fuerte y unos brazos que la tomaban y la dejaban con cuidado en la cama, sentia algo molesto en sus brazos y se percató de que algo hacia presión en sus heridas, le dolía, quería gritar que la dejara, que dejara que durmiera para siempre, pero seguían haciendo el intento.
-De... déjame- dijo en un hilo de voz y con un movimiento trató de soltarse como pudo, pero no lo logró y lo que consiguió fue una dosis extra de dolor.
-No me dejes por favor- por fin escuchaba una voz, una voz que desde siempre esperó escuchar cerca suyo -Demasiado... tar...tarde- logró susurrar con esfuerzo mientras sus ojos con una sonrisa esta vez en sus labios se cerraban durmiéndose en los brazos del culpable de sus males y alegrías, al que alguna vez llamó el amor de su vida.
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