"Quizás hay que desatar la tercera guerra mundial" dijo aquel hombre con el dejo de una sonrisa en sus labios, mirando por primera vez a la otra persona con sinceridad. Él nunca esperó que a partir de esa simple oración el transcurso de los acontecimientos serían irregular, cambiante y terrible.
Joven mujer de 22 años disparó en la cabeza a miembro de la monarquía, se inician acciones para el ataque civil, quienes calcen con el perfil serán capturados e interrogados.
"Tenía que portarse mal" pensó con tristeza, "pero no este tipo de maldad", cerró los ojos lentamente mientras se sumía en un letargo intranquilo bajo el sonido de gritos y disparos a la distancia.
La tercera Guerra se había desatado, y había sido su culpa.
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