Era un gris jueves de Julio, el día comenzaba como cualquier otro para todas aquellas personas que no se esperaban lo que acontecería al transcurrir el día, el frío calaba los huesos de aquellos que dejaban sus hogares para llegar a sus trabajos.
Catrina salía de casa con paso apurado, se le había hecho tarde para llegar a la facultad en donde estudiaba, estaba vestida con un chaquetón negro y una bufanda del mismo color, el pelo castaño alborotado y el desayuno aún en la mano "no debí dormir esos cinco minutos más" pensaba con tristeza mientras veía como el bus se le iba a pasos de la parada; Con frustración miró a su rededor y vio un asiento libre, se sentó con resignación y comenzó a comer el pequeño pan que había alcanzado a preparase esa rápida mañana.
El transcurso del viaje, cuando pudo tomar el bus, fue normal, tranquilo y hasta aburrido, Catrina se quedó un par de veces dormida mientras trataba de no caer con el movimiento del transporte. Abrió los ojos justo a tiempo para bajar y casi cayó por las pequeñas escalinatas debido a la rapidez de la acción y por fin, llegó a la abarrotada facultad de educación a la cual asistía forzosamente día tras día. "Que deprimente" susurró cuando vio pasar a sus compañeras completamente despampanantes mientras ella con su atuendo parecía extraña y ajena a la situación cultural que tenía aquel lugar. Caminó con poca decisión hacia el aula en la cual estaría sentada la próxima hora y media soñando despierta y tomó el primer asiento al lado de la ventana que encontró desocupado, se dispuso a divagar.
"Creo que deberías prestar atención" fue el susurro que la sacó de forma violenta de aquella maravillosa fantasía en la que se encontraba, un pequeño grito escapó de sus labios y todos los ojos de volvieron a ella, quien ante las miradas curiosas solo se sonrojó de sobremanera y escondió su rostro entre sus manos "Lo siento" dijo en un tono claro pero bajo y se acomodó en el asiento dispuesta a prestar atención en esta oportunidad, mientras que el profesor, que había parado la cátedra regresaba de manera cautelosa -esperando quizás otra interrupción- a su discurso monótono.
"Quien me interrumpió" fue el primer pensamiento que tuvo luego de que pudo regresar sus mejillas a un color natural, mirando con cautela al rededor solo encontrando con sus compañeros concentrados -o dormidos- "no me encontraras" y de nuevo sintió el instinto de gritar, pero se contuvo y miró a todos lados olvidando la discreción "¿Me estoy volviendo loca?". La hora terminó y todos comenzaron a retirarse lentamente, fatigados a causa de la charla incesante del docente.
"Señorita Evans, necesito hablar con usted" el profesor, un hombre de unos 35 años llamado Lucio le habló impidiendo que siguiera el camino hacia la cafetería donde como siempre almorzaría rodeada de un grupo numeroso pero sola al fin y al cabo. "Dígame señor Smith" dijo dando media vuelta y mirando al hombre a los ojos café oscuro que con calma la miraban. "Siéntese" invitó mientras acercaba una silla para quedar de frente a la chica de ojos pardo. "Te he notado distraída las últimas clases, quieres hablar sobre algo" la pregunta rebotó unos segundos en la habitación, Catrina quien se había sentado cuando se lo pidieron tuvo el impulso de levantarse y escapar de ahí de una vez por todas, pero no se atrevió, la mirada de Lucio era demasiado profunda y severa como para siquiera hacer el intento de correr "No" dijo un tanto avergonzada luego de unos minutos más de lucha interna "No pasa nada", el mayo la miró y se levantó de la silla, lentamente se acercó a su escritorio y mirando de manera ocacional a la joven buscó un par de papeles que al encontrarlos los tomó y volvió a su sitio mirando los ojos pardo, acercando las hojas para que la otra persona pudiese recogerlas. "Estas son tus calificaciones en las últimas evaluaciones" la chica palideció al mirarlas, era una baja considerable de su nivel acostumbrado "yo... no sé" sus ojos se humedecieron, pero no dejó que las lágrimas cayeran por sus mejillas "Sé que esto no es lo que esperabas, pero siento que lo que te esté molestando, está afectando tu nivel académico". Catrina ante la noticia recibida y lo dijo por su profesor quedó pasmada, las palabras no eran capaces de salir un tapón en la garganta era lo indicado para describir lo que sentía. "sólo estoy cansada de todo esto" logró decir luego de angustiosos minutos donde movía los labios continuamente tratando de decir algo "entiendo" dijo Lucio pensativo "¿y le haz dicho a alguien más esto?" la chica movió la cabeza de un lado a otro con los labios apretados "bueno, quizás deberías hacerlo" dicho esto, puso su mano en el hombro de Catrina quien se sobresaltó ante el contacto, pero que se relajó al ver la bondad de los ojos café que tenía al frente. "si digo lo que pienso, lo que siento... todo será terrible" Lucio se sorprendió un poco ante tal afirmación y retiró su mano, posándola ahora sobre su mentón dando una impresión de hombre pensativo. "que es lo peor que podría pasar?" se cuestionó más para si mismo que para la otra persona "seria el inicio de la tercera guerra mundial" una pequeña y sincera risa se escuchó entre ambos y Catrina levantó la cabeza del piso volviendo nuevamente su mirada al adulto "que es tan gracioso?" le increpó un tanto molesta "Quizás debas desatar la tercera guerra mundial" dijo con una sonrisa sincera mirando aquellos ojos al borde de las lágrimas "quizás es lo que necesitas".
Catrina caminaba con paso lento mirando el piso "¿desatar la tercera guerra mundial?" aquella frase daba vueltas una y otra vez en su cabeza "Sí, quizás es lo que necesito" sonrió tímidamente y mirando al frente esta vez continuó rumbo a casa, el sol había salido.
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